En una de las variantes menos transitadas de la GR11, entre Panticosa y Bujaruelo, se encuentra la Cabaña de Tendeñera sobre el valle glaciar de la Ripera, aguas arriba de la cascada de Tendeñera.
El refugio es pequeño y cuenta con un bancalé y un viejo somier. También hay una chimenea aunque no hay posibilidad de encontrar leña ni otro combustible en los alrededores. Apartando el somier se hace sitio para 3 personas sin problemas, pudiéndose apretar y dormir incluso 2 más. Es un refugio para verano, ya que la falta de aislante en el techo hace que buena parte del calor se escape.
Desde esta cabaña se puede seguir hasta Bujaruelo, descendiendo por el idílico valle de Otal, o bien subir a Tendeñera, desde donde se tiene una excelente panorámica de los valles de Tena y el Ara.
Hay un río que baja a escasos metros de la cabaña donde podemos coger agua.
El refugio está en general limpio y para su uso y disfrute debería estar siempre así, por lo que conviene que toda la basura que se genere sea bajada de vuelta.





